MIÉRCOLES SANTO 1 DE ABRIL DE 1953
MIÉRCOLES SANTO 1 DE ABRIL DE 1953
– Mimi: "Aquí estoy amado mío, a tu disposición. Haz conmigo lo que quieras, soy toda tuya."
– Jesús: "Por hoy, mortifica todos tus sentidos. En cuanto a la mortificación de tu orgullo y de tu amor propio, yo me encargaré de ello. Porque te amo, tengo que hacer esto. Más tarde lo comprenderás, por el momento, sólo cierra tus ojos, déjate conducir por tu director espiritual quien me representa; porque te lo repito, yo me manifestaré en él para aumentar tu confianza. Te pido que quites de tu corazón todos los sentimientos y afectos humanos, que te desprendas de todas las cosas terrenas. Te quiero más íntimamente unida a mi pasión. Yo se que te pido mucho, pero me parece que tengo derecho a hacerlo. ¿No soy yo tu Creador? No he olvidado que hace un año te ofreciste a mí. Sé con qué alegría te ofreciste a mi amor misericordioso. Hoy quiero asegurarme de tu fidelidad. Hijita mía, por privilegio, quiero que compartas mis sufrimientos, quiero que seas totalmente mía, y que estés especialmente más unida a mi pasión..
Te pido que me des más el primer viernes de cada mes en reparación por los pecados del mundo, especialmente tus pecados de todo tipo. Examínate cuidadosamente, sobre todo en tu falta de confianza. Pídele permiso a tu director espiritual para ofrecerme más, haz lo que él te diga. Hijita mía, ¿estarías dispuesta a mortificar tu cuerpo hasta el punto de la sangre por amor a mí?"
– Mimi: “Amado mío, tú lo sabes, sin ti no puedo hacer nada, pero contigo y por ti puedo hacerlo todo. Sin embargo, mi pobre naturaleza humana se niega, soy tan cobarde a veces."
– Jesús: “Entonces, ¿por qué quieres ser mi pequeña víctima de amor? ¿Crees que ese deseo fue suficiente para la redención? ¿Qué habría sido de la cruz sin la víctima? Te lo ruego, ofréceme más, ¿quieres ser como muchos otros, que son víctimas solo de nombre? ¿Por qué esperas a que te pida algo?
Si me ofrecieras todo por amor yo estaría feliz de aceptar esta ofrenda de ti, la más pequeña de mis criaturas. Pobrecita, no tengas miedo y dame la mano, pide constantemente la ayuda de mi Santa Madre. Que ella guíe tus pasos en el camino de la vida como ella supo guiar los míos cuando yo era niño. No olvides que tú también eres su hija. Confía en nosotros. Te amamos hijita, eres tan débil.”
– Mimi: “Tú sabes Amado mío, cuánto anhelo amarte, servirte, vivir sólo para ti, pero yo soy la debilidad misma. Tú que todo lo puedes, aumenta en mi alma este amor y arranca de mi corazón todo lo que pueda ser perjudicial para nuestra unión.”
![]()
JUEVES SANTO 2 DE ABRIL DE 1953
Después de mi comunión.
– Mimi: Él me dice:
– Jesús: “En mi presencia, inclínate, adórame en mi sacramento de amor, cierra tus ojos a las cosas del mundo y ábrelos a la luz celestial y a la verdad.”
– Mimi: ”Después de haber intercambiado largas y dulces confesiones, debo dejarte Amado mío, pero espero volver a verte.”
Por la tarde, en la iglesia frente al altar.
Todo estaba muy bien preparado con abundancia y belleza! Estaba contemplando. “¡Qué hermoso!“ le dije. “Estoy tan feliz de ver tanta belleza.“
– Jesús: “¡Si pudieras vernos en toda nuestra gloria, si vieras la belleza de mi cielo! Si pudieras ver el esplendor de un alma en estado de gracia, este espectáculo es demasiado grande para los ojos humanos, morirías de alegría. Pídeme todos los días la gracia de ser admitida en mi reino para que me contemples cara a cara, para que disfrutes de estas bellezas celestiales por toda la eternidad. Si tan sólo supieras la alegría que me traerías al hacer esta petición! Pide también este favor para las almas que no piensan en ello.
Acuérdate y piensa en mí en la cruz, pese a mis sufrimientos y mi agonía, una gran alegría inundó mi alma cuando vi a mi Divina Madre, a pesar de su dolor ella permaneció valiente, de pie cerca de la cruz. Entonces oí el llanto de María Magdalena, que a pesar de su dolor, me dio prueba de su fidelidad y amor siguiéndome hasta la cruz. Pero otra alegría secreta fue cuando escuché las palabras del buen ladrón que me pedía que me acordara de él en mi reino. No es este el testimonio más hermoso de confianza, amor y fe que viene de un corazón libre. Con qué amor se inclinó mi Padre hacia esta alma confiada y sincera.
Ahora mismo mucha gente visita mi altar. Cuántas almas me visitan para satisfacer su curiosidad. Algunas almas me ofrecen actos de reparación, pero los actos de petición son más numerosos. Pocas almas piensan en ofrecernos sus vidas como mi Padre y yo lo queremos. Es el mayor tributo que se nos puede ofrecer. ¿Ves lo importante que es la vida para nosotros? La vida de cada ser es también mi vida! Y esta vida unida a la voluntad de mi Padre, simplemente por amor, con qué alegría aceptaríamos estas ofrendas. Ojalá todos los hombres entendieran que al darnos el don de sus vidas, nos ofrecen la mayor prueba de amor y fe. Qué consuelo para nosotros, sé uno de ellos, hijita mía."
– Mimi: “Por amor Amado mío, yo te ofrezco mi vida tal como tú la deseas. Quiero que cada latido de mi corazón sea un acto de amor perfecto. En unión a ti, quiero ofrecerme continuamente cada día para dar gracias a Dios Padre y quiero seguirte en la búsqueda de las almas. Quisiera hablar más tiempo contigo, pero el deber me llama, no te alejes completamente porque tú estás en mí y yo estoy en ti.”
Por la noche en casa.
Él me dice:
– Jesús: “No seas como mis apóstoles, no duermas. Vela y ora conmigo, es mi agonía la que comienza. Necesito tu sufrimiento. Si pudieras ver ahora mismo todas las almas que se me escapan y huyen de mí. Qué triste espectáculo para un Dios, por favor ayúdame! Ora, ofrece, pide misericordia por ti y por aquellos que no piensan en ello y no quieren creer en mi infinita bondad. ¿No es acaso mi corazón un océano de misericordia? Hijita querida, no me dejes solo; vigila, sufre y ora conmigo. Mi soledad es tan grande! Piensa en ello, ¿no es el regalo del amor la entrega total de todo tu ser? Hijita mía, cuando tu alma esté en agonía, yo me acordaré de esta noche en la que no me negaste nada. No te preocupes, yo te cuidaré.”
![]()
3 de abril de 1953
viernes santo
– Mimi: “Sólo dormí unas cuantas horas. Son las 7:00 a.m., empiezo a trabajar contigo.”
– Jesús: “Hijita mía, ofréceme todas tus acciones con amor, sométete completamente a mi Santa Voluntad.”
– Mimi: “Amado mío, haz conmigo lo que quieras, soy tuya para siempre, ¡te amo tanto!”
– Jésús: “Mi pobre hijita, ¿aceptas compartir hoy mis sufrimientos para conseguir la conversión de las almas de los pobres pecadores? Si es así, ofréceme todo por amor. Escúchame atentamente lo que te voy a decir. Mucha gente tiene una gran devoción a mis cinco llagas, pero había una sexta llaga, aquella que hizo la cruz en mi hombro izquierdo. Con el permiso de tu director espiritual, me gustaría que compartieras esta sexta llaga conmigo. Te inspiraré lo que necesitas hacer. Después de los azotes y la coronación de espinas, la carga de la cruz no me abandonó. ¿Ves la importancia de la cruz y la sexta llaga?
Por amor a mí, ofréceme tu silencio ante tanto desprecio e ingratitud, permito que, sufriendo tú misma, me entiendas mejor. No pienses en ti ahora mismo, piensa en mí, tu Amado.
A pesar de la fiebre que se apodera de todo tu ser y de la sed que sientes, piensa en mí sed de almas y en la aridez de los corazones, a veces tú estás entre ellos.
No olvides que necesito muchas almas y que las almas se compran a través de la oración y el sacrificio hecho por amor.
Los tres haremos un buen trabajo para la honra y gloria de mi Padre. Recuerda nuestra conversación de las cuarenta horas cuando te pedí a ti y a tu director espiritual que oraran y ofrecieran sus sufrimientos, que del resto yo me encargaba. Hoy es el momento de trabajar juntos, de empezar a trabajar en equipo.”
– Mimi: A las 3 de la tarde.
– Jesús: "Haz el Vía Crucis de rodillas y a pesar de tus sufrimientos permanece en la misma posición, ofrécemelo todo por amor y en reparación de tantos pecados. Cuántas personas prefieren sus cuerpos a mi cuerpo divino, tú lo sabes por experiencia.
Mi Pobre hijita, mortifica tu cuerpo. Para darte fuerza y valor mira mi pobre cuerpo ensangrentado en la cruz, siempre en la misma posición. ¿Crees que unas pocas gotas de sangre fueron suficientes para la salvación de las almas? No. Sin embargo, unas pocas gotas de sangre unidas a la mía son muy útiles ya que esta misma sangre se convierte en la sangre de un Dios. ¿No somos uno ahora? Tú, yo. Gracias por tu valor y lealtad para seguirme. Lo que estás sufriendo ahora mismo no es nada, a pesar de todo, tu cruz es liviana. Sin mí no eres nada. ¡No me dejes!”
![]()
SÁBADO 4 de abril de 1953
– Mimi: "Dios mío, creo, te amo, confío y espero todo de ti. Tú eres el Todopoderoso, ayúdame por favor, sin ti yo no puedo hacer nada.
Amado mío, como María Magdalena, te busco, ¿dónde estás? Mi mente se pierde, estoy en tinieblas, sufro tanto, estoy aquí delante de ti y permanezco insensible como una estatua. Mi corazón está frío, mi mente parece cubierta con un velo espeso, tengo el alma muerta. Estoy sufriendo, ¿escuchas mis lamentos? Que se haga Tu Santa Voluntad. Amado mío, a pesar de todas las apariencias, mantenme cerca de ti, no soy nada sin ti. Para someterme a Tu Santa Voluntad, en un espíritu de fe y de amor, trabajaré contigo hoy por amor.”
En la tarde.
– Mimi: "Gracias Amada mío por el pequeño rayo de sol tan alentador que viene de mi director espiritual. Veo que trabaja mucho por las almas; pero no debe trabajar solo. Prometo ser parte del trabajo en equipo. A pesar de mi estado de ánimo, rezaré, sufriré todo por amor, para conseguir la conversión de los pobres pecadores para que se acerquen al tribunal de la penitencia, para que tengan una fe viva y un arrepentimiento sincero, pero sobre todo para que, en el futuro tengan una firme intención de no desagradarte nunca.
Rezaré especialmente para que todas las almas tengan el amor de Dios en sus vidas, guarden sus buenos propósitos y pongan en práctica los consejos dados por los representantes de Dios.”
![]()
5 de abril de 1953 avril 1953
domingo de pascua
– Mimi: “Amado mío fortalece los lazos que nos unen, un cierto temor se apodera de mi mente sobre mi vocación. Me pregunto, ¿estoy realmente donde me quieres? Si estuviera casada, probablemente tendría más mérito en comenzar un hogar, en dar la vida a seres pequeños. Más tarde mi soledad sería menor porque podría compartir mis problemas y responsabilidades con mi esposo y recibir el afecto de mi familia. Por otro lado, si estuviera en una comunidad, tendría una seguridad moral asegurada. Al quedarme soltera, siento que estoy haciendo una vida egoísta e inútil. Dios mío, me siento tan sola y separada de los demás.”
– Jesús: “Si te he apartado de los demás, como lo dices tú, es porque quiero que seas sólo mía. Espero y te pido mucho porque tienes una misión que cumplir; más tarde lo entenderás, ¡por el momento confía en mí! ¡Si te hubiera dado una vida de matrimonio, tu corazón habría sido compartido entre tu marido y yo! Entre tu deber como casada y tu misión. Si te hubiera puesto en estado de vida religiosa, habrías merecido menos porque sólo tendrías que seguir un reglamento ya establecido. ¿Qué lucha hubieras tenido que emprender con una vida regular y tranquila?
Mi pobre hijita quédate donde te puse. Es necesario que estés sola para cumplir la misión que te encomiendo. Si quieres hacer bien tu trabajo, te pediré mucho. Primero, más afectos humanos, más apego a las cosas creadas, más arrepentimientos, que tu mente permanezca libre, más preocupaciones.
¿Quieres seguirme? Mi gran deseo es convertirte en mi esposa. Te lo ruego, aléjate, arranca de tu corazón, de tu mente, todo lo que pueda perjudicar nuestra unión.
¡Quiero que te alejes de todo y de todos! Te pido una vida de abnegación continua. Mi pobre hijita, aceptando todo por amor, ¿tienes la impresión de que estás llevando una vida egoísta e inútil? ¿No me lo has dado ya todo? ¿Por qué te preocupas por el futuro si yo estaré contigo? Me duele mucho que te dejes llevar por esas ideas. Prométeme que es la última vez que haces esto. Hijita mía, confía en mí. Yo, tu Amado, si supieras cuánto te amo a pesar de tus debilidades. ¡Algún día lo entenderás! No me dejes, tú me necesitas y yo te necesito.
Te lo repito, si te he llamado a este tipo de vida no es para que lleves una vida egoísta. Al contrario, tendrás que darlo todo, como yo di todo por amor. Quiero que seas mía solamente. ¿No tengo yo, tu Creador, el derecho de ponerte donde yo quiera? ¿Como yo quiera?
Para ayudarte, te doy a mi Madre Divina como modelo. Sé humilde como ella, purifica todas tus acciones, sométete enteramente a mi Santa Voluntad, lleva tu cruz con amor: Ese es el secreto de la santidad.
Si quieres que tu alma resucite un día en la gloria de mi Padre, cree en mí, en mi amor por ti, no me dejes.”
![]()
lunes 6 de abril de 1953
– Mimi: Hoy Jesús me pide mucho. Veo que mi amor crece cada día, no puedo negarle nada. Sigo en la misma situación moral. No siento nada, es un vacío total. Sólo camino según las tres virtudes teologales.
− Mimi: “Gracias Amado mío por el pequeño rayo de sol. Necesito mucha fe para hacer lo que tengo que hacer hoy. Me apoyo en la esperanza, sin olvidar la caridad que mantendré constantemente delante de mí. Dios mío, te amo, confío en ti Amado mío, te necesito. Protégeme, soy tan débil, no puedo hacer nada sin ti.”
Por la tarde.
Me hablaron de una persona criticándola, y luego en medio de la conversación yo añadí mi crítica personal.
– Mimi: Hoy Jesús me pide mucho. Veo que mi amor crece cada día, no puedo negarle nada. Sigo en la misma situación moral. No siento nada, es un vacío total. Sólo camino según las tres virtudes teologales.
“Amado mío, te pido sinceramente perdón. Me doy cuenta del gran dolor que te he causado con esta crítica y para probarte mi arrepentimiento, voy a reparar hoy mismo. En el futuro permaneceré en silencio frente a esta persona. Mira lo débil que soy, incluso en las cosas pequeñas.
Amado mío, tú Dios de los fuertes, me refugio cerca de tu corazón, enséñame a permanecer fuerte en esas pequeñas luchas de la vida, dame tu mano. Tengo mucho miedo. ¿Oyes mi llamada? ¿Puedes oírme gritar a pesar de tu silencio? Estoy sufriendo, nadie puede saber lo que está pasando por mi mente en este momento.
¡Qué lucha! Dios mío, creo, te amo, confío en ti y espero todo de ti. Buenas noches Amada mío, ¿he hecho un buen trabajo hoy? ¿Estás feliz conmigo?
¡Si tan sólo pudiera entender tu silencio!
Hasta mañana.”
![]()
MARTes 7 de abril de 1953
– Mimi: “Buen día, Amado mío, deseo pasar el día contigo. Haré todo lo posible para no disgustarte de ninguna manera. Te amo tanto. Hoy necesitaré mucha paciencia. Cuento contigo. Por amor a ti seré muy paciente y sobre todo muy generosa. Amado mío, sufro mucho moralmente.”
– Jesús: “Mi pobre hijita, piensa en mis sufrimientos. Ofrece estos sufrimientos para obtener la conversión de los pobres pecadores que no se atreven a acercarse a mí, a mi sacramento de amor, a los sacramentos en general. ¿Por qué temen, no soy yo la bondad infinita, el Dios de la misericordia? Pobres almas, te lo ruego, no seas una de ellas. Confía en mí, en tu Dios, en tu amigo.”
– Mimi: “Gracias a Dios que obtuve una pequeña victoria sobre mi orgullo, gracias por tu ayuda.”
Visita a la iglesia por unos momentos.
– Mimi: “Quiero acercarme cada vez más a ti. Amado mío, estoy tan cansada que vengo a descansar un poco cerca de ti y también a decirte que te amo. Dame la fuerza para continuar mi día.”
– Jesús: "Sí, hijita mía, te ayudaré, pero no olvides todo el cansancio y las fatigas que he soportado por amor a ti y a las almas. Si estuviera aquí a tu lado, ¿me ofrecerías una figura cansada y triste? ¿Por qué entonces se la ofreces a los demás?
Sé que sufres mucho, pero si es por amor a mí, ¿por qué estás triste? Una sonrisa cuesta tan poco y cuando se la das a los demás, es a mí que tú la ofreces y yo soy feliz por ello.”
– Mimi: “Amado mío, te pido perdón si te he ofendido, en el futuro te prometo ser más generosa. Necesito tu ayuda, tengo mucho que hacer para corregirme, pero sobre todo para reparar. Te pido de nuevo tu ayuda. Aunque sufro y mi alma llora, te ofrezco mi sonrisa más bella, dame la fuerza para conservar mi sonrisa también para mi prójimo.
La situación sigue siendo la misma y estoy sufriendo. Amado mío no me dejes sola. Te necesito en cada momento de mi vida, sin ti no puedo hacer nada.
Buenas noches Amado mío, descansa, yo vigilaré, no puedo dormir esta noche, sufro demasiado. Te ofrezco mi insomnio, pienso en ti, en las almas de los pobres pecadores, y te digo que yo soy uno de ellos. Rezaré por la liberación de las almas del purgatorio.
Hasta mañana.”![]()
MIÉRCOLes 8 de abril de 1953
– Mimi: “¡Qué hermoso día, Amado mío! Quiero trabajar contigo, veo que necesito mucha caridad.
El demonio me tienta y me sugiere una cierta venganza. Dios mío, ayúdame. Por amor a ti seré muy generosa. Amado mío, quita de mi corazón cualquier sentimiento contrario a la caridad, aumenta en mi alma todas las virtudes. Cuento contigo, quiero agradarte en todo, pero soy tan débil que noto cada vez más mi impotencia. No me dejes luchar sola, dame tu mano. Sufro tanto físicamente y el dolor aumenta cada vez más. Sólo tú eres testigo de este estado. Sufro todos estos males para obtener la conversión de los pobres pecadores y también para obtener el perdón de mis muchos pecados. Ayúdame a mantener mi sonrisa a pesar de todas mis dudas y de las pequeñas injusticias de todo tipo que vienen de mi prójimo. Tantas pruebas para demostrarte mi amor. Gracias por el pequeño rayo de sol. Para mi gran pesar, te dejo para descansar un poco.
Dulce Madre del cielo, ¿podrías por favor darle un tierno beso en la frente a tu Hijo Amado, para que olvide las faltas que cometí durante el día?
Buenas noches. Mi buen ángel vela mi sueño. Buenas noches Amado mío.”
![]()
JUEVes 9 de abril de 1953
– Mimi: “Amado mío, dame la fuerza y la paciencia necesarias para pasar este día sin ofenderte, aunque sea en lo más mínimo. Te ofrezco todo por amor. Sabes en qué condiciones de vida me encuentro en este momento. Amado mío, dame también por favor la fuerza física. Mi corazón está muy cansado, tengo muchas cosas que hacer, apenas puedo usar mi mano derecha. Trabajo con gran dificultad, por favor ayúdame.
Gracias Amado mío por el rayo de sol que me da la fuerza y el valor de saber que todo cuenta y que no hay nada perdido. Mi director espiritual me ayuda tanto y me asegura que aceptando todo por amor puedo expiar y merecer al mismo tiempo, ¡no es maravilloso, oh bondad infinita!
A pesar de mi indignidad, mañana vendrás a mi alma, me debo preparar con actos de amor y confianza. Aumenta en mi alma el deseo de recibirte con todo el amor y respeto posible, aparta de mi alma todo lo que te desagrada. Tengo tantos deseos de recibirte. No quiero detenerme en todas mis preocupaciones y problemas, te los confío segura entre tus manos. Hágase tu voluntad Amado mío y no la mía. Te necesito tanto.
¿No es cierto Amado mío que un alma te cuesta mucho? Pobres almas. Me pides que te ofrezca toda la noche. Sufro mucho, pero poco importa porque lo hago por ti y por las almas.
Amado mío, tú sabes bien que cada hora del día y de la noche es tuya, y lo que tú deseas, yo lo deseo también.
Hasta mañana y bienvenido a mi pobre alma, soy tuya para siempre.”
![]()
Viernes 10 de abril de 1953
– Mimi: Solo dormí unas cuantas horas, son las 5:00 am.
− Mimi: “Buen día Amado mío, ¿descansaste bien anoche mientras yo trabajaba para ti? Aquí estoy lista para comenzar de nuevo hoy.
Gracias, gracias, Amado mío por venir a mi casa esta mañana. Esta gran felicidad y privilegio se lo debo a mi director espiritual. Él es tan bueno, muestra una dedicación sin límites. Dios mío, bendícelo de una manera especial. Amado mío concédeme la gracia de amarte como él te ama. Lo veo tomando entre sus dedos la pequeña hostia con tanto respeto y amor para dármela a mí. Durante algunos instantes estuviste presente en mi alma, ¡oh misterio insondable de amor! Con qué confianza y amor me postro ante ti para adorarte, oh Dios Todopoderoso. Aquí estoy, tu pobre criatura. Cuando pienso en mi vida, en mi pobre vida soy cada vez más consciente de mis debilidades, de mi miseria. A pesar de todo Amado mío, te dignas venir a mí, y deseas que un día pueda llegar a ser tu esposa. Soy tan feliz en tu presencia, tu abrazo es tan fuerte, me parece que mi corazón se dilata. No puedo expresar lo que siento, mi felicidad es demasiado grande. Sólo el amor de Dios puede producir tal efecto. Gracias Amado mío, te adoro y te amo.
Me pides que sacrifique esos momentos dulces e íntimos en los que somos más de uno. Para cumplir con mi deber, me inclino ante Tu Santa Voluntad y mientras hago mi trabajo, nos amaremos en silencio. Hablaré contigo y te escucharé. Tenemos muchas cosas que decirnos, ¿verdad?
Ayúdame a mantener mi sonrisa con el Nº 2 (una persona enferma mentalmente y que vive con nosotros desde hace 7 meses). Prefiero hablar contigo. Sin embargo, por amor a ti, intentaré parecer interesada en la conversación que durará varias horas. Sufro, es muy duro, me siento muy cansada de esta situación que se ha prolongado durante 7 meses. Te necesito, ayúdame a no faltar a la caridad y a mantener la calma. No quisiera herirla con algún gesto de impaciencia. Tú que estás presente en mí, confío en ti, sin ti no puedo hacer nada.
Todavía me necesitas Amado mío, ¿qué puedo negarte después de esa gran muestra de amor de esta mañana? Aquí estoy, te lo ofrezco todo por amor y por las almas. Mi día aún no ha terminado, la lucha no ha terminado. Estoy sufriendo, ¡qué tormento! Amado mío trato de pensar en ti, en todo lo que has soportado por amor a mí y a las almas, siento que mis fuerzas disminuyen, quiero luchar. Me apoyo en ti, mi fortaleza está en ti. Te lo ruego, dame la fuerza para continuar hasta el final. En esta prueba estoy sola para luchar, pero es necesario que sea valiente y que mantenga mi sonrisa delante de mi querida madre que ha estado enferma en cama durante 7 meses, sufriendo de una enfermedad cardíaca. Gracias por el rayo de sol que siempre llega a tiempo.”
– Jesús: “Hijita mía, ánimo, confía en tu director espiritual. Escúchalo atentamente, soy yo quien te habla a través de él.”
– Mimi: “Gracias Amado mío por ayudarme. Parece que mi mamá no se ha dado cuenta de mi lucha interior. Gracias también al Espíritu Santo que me iluminó para encontrar las palabras adecuadas para animar a mi querida paciente. Hice todo lo posible para aumentar su confianza a pesar del estado en el que me encuentro.
No dejo de decirle, no te preocupes mamá. Él está con nosotros, no olvides que es Todopoderoso, arrojémonos entre sus brazos como niños pequeños. Confiemos plenamente en él. Él no puede abandonarnos. Tengo que enfrentarme a mis dos números 1 y 2. Ven conmigo, toma mi mano, estoy temblando y tengo miedo.
Madre del cielo, protege a mi madre de la tierra, está indefensa y enferma. La situación es cada vez más insoportable. Dulce Madre del cielo cúbreme con tu manto de gloria, me siento cada vez más débil, mi corazón ya no puede soportarlo. Oh Madre de los dolores, mira a tu hija que sufre y llora; ayúdame por favor.”
Buenas noches Amado mío. Tu hijita que sufre por amor a ti.
¡Hasta mañana!”
![]()
SÁbado 11 de abril dE 1953
Son las 6:00 am.
− Mimi: “¡Buen día mi amor! Un día más contigo, para trabajar contigo por amor. Dame la fuerza para hacer lo que me pides. Tú sabes Amado mío, que sufro de todas las maneras posibles ante tanta injusticia. Ayúdame a permanecer en silencio como tú has sabido permanecer en silencio frente a todas mis injusticias y faltas de cada día. Gracias por el pequeño rayo de sol que me anima y me da la fuerza necesaria porque sé que no trabajo sola por las almas. Gracias también Amado mío por darme la oportunidad de expiar todas mis faltas y así demostrarte mi amor. Aumenta en mi alma todas las gracias que necesito para servirte mejor y seguirte con fidelidad para que un día llegue a mi ideal. Sin ti no puedo hacer nada, no soy nada.
Dulce Madre del cielo, enséñame a decir mi fiat todos los días. Te pido por favor que pongas un rayo de alegría y de esperanza en los corazones de los pobres pecadores. Qué infelices deben ser sin ti, sin Él en sus vidas.
Mantenme cerca de tu corazón, no quiero perderte. ¡Sabes que mi pobre naturaleza es tan débil y el peligro es tan grande! Es con confianza que me dirijo a ti mi dulce Madre del cielo y te encomiendo a todas las almas que sufren. Otra petición más: cuando recite mi rosario, podrías ofrecer cada Ave María por mí a tu Hijo Amado para que él a su vez las presente a Dios Padre. Sé que cada Ave María en tus manos será purificada y agradará más a Dios.
Buenas noches, te ofrezco mi sueño incluso con mis pesadillas, sufro, me duele tanto el corazón, nadie puede saberlo.
Madre, mi dulce Madre, tú quieres arrullarme entre tus brazos, necesito sentirme cerca de tu corazón de Madre, arrúllame suavemente, muy suavemente como tú lo hiciste con tu querido tesoro. ¿Acaso no soy yo también tu hija? Sé que no merezco tanto, pero sé que en el corazón de una madre siempre hay lugar, especialmente para los más débiles.
Mamá, estoy tan débil, tan enferma, soy tan miserable. Te lo suplico, déjame descansar en tu corazón. Dejo sobre tu frente un dulce beso.
Hasta mañana!”
![]()
doMINGO 12 de abril de 1953
– Mimi: “Buen día Amado mío, el día no parece muy alegre, todavía la misma situación que ha estado sucediendo durante estos últimos siete meses. Ya que así lo quieres, lo acepto todo por amor, tengo tantas cosas por las cuales pedirte perdón. Aprovecho la oportunidad para expiar. Pero te lo ruego, dame la fuerza y el coraje. Se decidió que lo mejor sería no compartir más el momento de comer juntos, estoy sola, como me pesa la soledad.
– Jesús: “Hijita mía, ofréceme esta prueba en expiación por tus faltas, por tus negligencias. Recuerda, mi pobre hijita, cuántas veces he tenido que esperarte!”
Cuántas veces invito a las almas a mi banquete eucarístico! Pocas almas aceptan mi invitación! Por negligencia y tu falta de fervor, cuántas veces me has dejado solo para comer mi alimento. A pesar de las apariencias, estoy aquí contigo, muy cerca. Dices que la soledad te pesa, no seas egoísta, piensa un poco en mí, en mi soledad diaria en el tabernáculo, prisionero de mi amor.
Pobre naturaleza humana que nunca está satisfecha. Parece que se les olvida que yo los amo, que soy su Dios, que tengo derecho de pedir. Mi pobre hijita, dices que me amas, pero susurras. Es precisamente porque te amo que permito estas pruebas tan útiles para ti. Más tarde comprenderás mi amor.”
– Mimi: “Pobre Jesús, cuándo podré comprender la importancia de las pruebas y de mis pequeñas cruces? Perdóname, soy tan cobarde.
Dulce Madre enséñame a ser paciente y generosa a tu servicio, Te pido por favor que me des el valor de soportar las pruebas de esta vida y amar mi cruz. No me dejes sola.
Hasta mañana!”
![]()
lunes 13 de abril de 1953
– Mimi: “Todo por ti Amado mío, no me abandones por favor, te necesito, tu eres mi refugio, mi fuerza, mi sustento, no puedo hacer nada sin ti.”
– Jesús: “Hijita mía, te envié esta prueba para mantenerte humilde y para forzarte a que recurras a mi sin cesar.”
– Mimi: "Me sentía tan sola aunque tenía a mi lado a mis dos números 1 y 2. La situación se complica cada vez más. Por amor a ti, trataré de responderles con calma y suavidad, pero ahora me hablan con rudeza y sequedad. Sufro terriblemente con esta situación. Amado mío, cómo debo amarte para aceptar esto sin decir nada. Si tu no estuvieras en mí, mi naturaleza se rebelaría; sé que merezco esto y que tengo mucho por lo que ser perdonada. Acepto todo por amor, quiero seguirte, quiero expiar y merecer. Te ofrezco mis penas, mis luchas, mis dificultades, mis miserias de cada día. Confío en ti, pero mira mi debilidad, por favor ayúdame.
Por la noche.
– Mimi: “Cuánto valor necesito para luchar contra este estado de ánimo! Dios mío, te necesito ahora mismo... El demonio está cerca de mí.
Gracias, gracias, otra victoria ganada! La lucha duró tres horas, gracias por tu ayuda Amado mío, sin ti no hubiera podido resistir la tentación. Cuánto me habría gustado defenderme, responder a las acusaciones. Pero pensé en ti durante ese tiempo, recordé tu silencio ante el insulto, la acusación, que no te merecías. Aceptaste todo por amor a mí. Para demostrarte mi sinceridad y gratitud, deseo que me envíes lo que quieras para el bien de mi alma. Oh Jesús enséñame a llevar mi cruz cada día y a amarla.
Buenas noches mi dulce Madre!
Hasta mañana, quita de mi mente esta aversión que acaba de comenzar en mi corazón. Haz nacer en mí otros sentimientos hacia mis dos números, a veces es difícil decir: amo a mi prójimo como a mí mismo por el amor de Dios. Sin ti no puedo hacer nada, pero contigo todo lo puedo".
![]()
Martes 14 de abril de 1953
– Mimi: “Amado mío otro día contigo, no me dejes, te necesito.”
– Jesús: “Hijita mía, me alegra ver con cuánta sinceridad y sencillez has sabido confiar en tu director espiritual esta tarde. Quiero que siempre sea así.
Pobre hijita mía, no dudes más de mí y sigue los consejos de quien te dirige porque yo me manifestaré en él, así que no más dudas y confía! Me gusta la sencillez del niño que, viendo su gran debilidad, su impotencia, pide ayuda. Así que no más vergüenza, sé para mí como una niña pequeña, muy pequeña. Te quiero así, quédate en mis brazos. Confía más en tu director espiritual, él puede ayudarte porque ha sufrido mucho, entiende tu condición porque ha pasado por muchas pruebas. Su fuerza estaba en mí. Además, tú sabes que todos tenemos el mismo objetivo, el mismo ideal, el de salvar almas.”
– Mimi: “Qué sola me siento para la cena!”
– Jesús: “Pero no estás sola, yo estoy contigo, en ti. Incluso comparto tu comida la cual está deliciosa, porque está hecha de sacrificios, de penas, de problemas, pero lo que más me gusta de esta comida es el amor y la confianza que me ofreces. No es eso suficiente para satisfacerme, yo el gran hambriento, el mendigo de amor?"
– Mimi: “Gracias Amado mío por tanta bondad. En mi alegría no me olvido de mi director espiritual, oro por él todos los días, le debo todo, mi alma le ha costado mucho. No quiero ser una desagradecida y debo confiar en él. En el futuro le contaré todo. Amado mío, aumenta en mí el deseo del cielo. También te pido por las pobres almas que no piensan en ello. Mi lema para mañana será... la cruz y las almas.
Buenas noches, mi dulce Madre, pongo mi alma entre tus manos.
Amado mío perdona todas mis faltas y cobardías de hoy.”
![]()
MIÉRCOLes 15 de abril de 1953
– Mimi: “Estás ahí Amado mío? Apenas puedo pararme, sufro demasiado. Mis fuerzas disminuyen cada vez más, ayúdame por favor. Me duele mucho la mano derecha. Hace ya un mes que me lastimé y la curación es muy lenta. Tengo mucho trabajo que hacer.
– Jesús: “Mi pobre hijita, por qué dudas? Oigo tus quejas, veo tus llantos, escucho los impulsos de tu corazón, sigo tus luchas. Aunque me hice el sordo a tus peticiones, estaba muy cerca, en tu corazón. Quería descansar un poco. Estaba durmiendo mientras tú trabajabas para mí. Dime, todavía puedo contar contigo? Lo que me entristece de ti es tu falta de confianza en ciertos momentos. Si quisieras entender, si estuvieras convencida de mi amor por ti. Qué más quieres?”
– Mimi: "Sé que soy débil, y olvido fácilmente. Te pido que me perdones. Me pides mucho, pero cada una de tus peticiones está acompañada de una gracia. Acepto todo por amor, por favor ayúdame. Como tú quiero permanecer en silencio, he estado luchando durante casi tres horas y ya no puedo soportar esos estallidos de risa que vienen especialmente de mis dos números y de unas pocas personas. Parece que les gusta humillarme, hacerme trabajar más, más de lo que soy capaz.
Dios mío siento que mi naturaleza se rebela contra estas injusticias. Amado mío dame la humildad suficiente para aceptar en silencio todas estas pruebas como expiación por mis faltas y dame el amor suficiente para sufrirlo todo por ti.
Quiero creer en ti, confío en tu amor por mí. Necesito decirte con frecuencia cuánto te amo mi Señor y mi Dios.
Hasta mañana.
Iba a comulgar.
– Mimi: “A pesar de todo, todavía deseas entrar en mi alma, mira mis miserias, mis faltas, mis defectos, mi alma esta tan enferma. Me avergüenza ofrecerte mi alma en este estado.”
– Jesús: “Mi pobre hijita, qué felicidad tendría yo al visitar un alma donde no hay nada que hacer? Es porque estás enferma que vengo a ti.”
![]()
jUEVes 16 de abril de 1953
– Mimi: “Gracias Amado mío por haber aligerado un poco el peso de mi cruz, dándome la fuerza necesaria para soportar estas pruebas.”
– Jesús: “Hijita mía, yo también te agradezco que hayas aceptado estas pequeñas cruces por amor a mí. Sé que la lucha fue muy dura, permití este combate para purificarte más, para mantenerte en la más absoluta humildad. Por favor, déjame trabajar en tu alma para eliminar todos los obstáculos que impiden nuestra unión. Quiero hacerte muy agradable a los ojos de mi Padre. Te ayudaré según tu confianza y la intensidad de tu amor.”
![]()
Viernes 17 de abril de 1953
– Mimi: “Gracias Amado mío por venir a mi casa esta mañana. Mi alma te desea con todo el ardor. No puedo vivir sin ti.
Durante dos días has estado poniendo tu corona de espinas sobre mi cabeza. Te lo suplico, ayúdame a llevarla con paciencia, con amor. Sufro un dolor terrible, sólo tú puedes saberlo. Al mismo tiempo, estoy feliz de poder contribuir a tu obra por la salvación de las almas. La situación sigue siendo la misma, pero te ofrezco todo por amor. Gracias por ayudarme en esta lucha, sin ti no puedo hacer nada.
Las circunstancias me permitieron hacer un favor a mis dos números, incluso ponerme de rodillas frente a ellos, lo que divirtió mucho a sus amigos. Todavía me parece escuchar su risa y ver sus caras. El demonio se aprovecha de ello y me sugiere todo tipo de formas para escapar de esta humillación que tú permites. Pobre naturaleza humana, me siento tan sola, tan indefensa, por favor ayúdame, he estado sufriendo durante 4 horas, todo lo hago por ti. En un espíritu de humildad y de amor me someto completamente a Tu Santa Voluntad.
Visita no muy alentadora al médico.
Nos vemos mañana. Te agradezco por todas las gracias obtenidas hoy.
Estoy haciendo mi trabajo como tú quieres?
![]()
sÁbado 18 de abril de 1953
– Mimi: “Te necesito hoy. Tengo que hacer un gran esfuerzo para no enojarme, para no intervenir, la situación es siempre la misma. Ayúdame te lo suplico, no tengo fuerzas para resistir, sin ti no puedo hacer nada.
Dulce Madre del cielo, enséñame a decir mi fiat como debo. Te ofrezco todo por amor y quiero aceptarlo todo en expiación por mis pecados y para obtener la conversión de los pobres pecadores. Como los compadezco, como los entiendo.
Amado mío dame por favor la fuerza necesaria para permanecer en silencio. Gracias por ayudarme. Estuve tentada a responder varias veces a las acusaciones hechas contra mí, tuve la posibilidad de defenderme, de dar una buena explicación. Pero para agradarte, preferí permanecer en silencio. Pensé en ti, te vi ante Pilatos frente a todas esas acusaciones y tu sólo respondiste con silencio. Lo soportaste todo por amor a mí, y cuántas veces te quedaste callado ante mis innumerables faltas! En gratitud por tanta bondad, te ofrecí mi día.
Gracias mi dulce Madre, mantenme cerca de ti, soy tan débil.
Buenas noches, hasta mañana, casi lo olvido, Amado mío quita de mi corazón ese sentimiento de resentimiento que se arrastra dentro de mí. Toma posesión de mi corazón, de mi mente. Por favor, mantenme humilde.“
![]()
domingo 19 de abril de 1953
– Mimi: “Buen día Amado mío, cuánto te necesito. La situación se complica cada vez más. Dame por favor el coraje necesario y la fuerza para luchar, para resistir la tentación, soy tan débil. Por qué mi corazón está turbado? Mi alma está preocupada, la cruz se ha convertido en una carga para mí. Amado mío te lanzo un S.O.S. No soporto más, sufro y tengo una duda que no me deja. Camino incesantemente en la oscuridad, soy tan pecadora, son muchas mis faltas.
Quita, arranca de mi corazón este sentimiento de venganza, de resentimiento. El demonio me tienta exonerándome, diciéndome que enfrente la situación, que haga valer mis derechos. No es justo, me dice. Mi orgullo se deja atrapar en sus redes.
Pobre naturaleza, qué débil soy, llena de defectos, de todo tipo de imperfecciones. A pesar de todo, tú me amas. Te pido sinceramente que me perdones, estoy segura de que te he hecho mucho daño al dejarme guiar por mi amor propio. Como me arrepiento de todo, me avergüenzo de mi conducta hacia ti.”
– Jesús: “Pobre hijita mía, permití que todo esto pasara para hacerte entender que sin mí no puedes hacer nada, que no eres nada. Hijita mía, tendrás que luchar mucho para arrancar de tu corazón todo lo que perjudique tu santificación. Te pido una gran humildad y una completa sumisión a mi Santa Voluntad. Pídele a mi Madre Divina que te ayude. No es ella acaso el modelo de humildad más perfecto?”
– Mimi: “Amado mío con todo el fervor de mi alma te hago esta oración:
“Jesús manso y humilde de corazón,
haz mi corazón semejante al tuyo”.
Cuanto te amo, cuán infinita es tu bondad. Después de tanta ingratitud, te dignas a pensar en mí con tanta delicadeza y siempre te encuentro dispuesto a perdonarme.
Gracias por el pequeño rayo de sol que me ayuda tanto. Amado mío, en reparación de mis repetidas caídas que te hieren y te lastiman, te pido una vez más que me perdones. Ayúdame por favor a emprender la lucha, sé que sin ti no soy nada y tengo la certeza de que sin ti no puedo hacer nada. Tú, el Todopoderoso, por favor cambia mi corazón, ilumina mi mente, purifica mi alma. Cómo quisiera amarte, adorarte, servirte como te mereces. Confío, sé que tú eres mi único apoyo y que con tu ayuda venceré en esta lucha. Para ello tomaré las medidas necesarias.
Aumentaré mi devoción a mi dulce Madre en el cielo, me pondré bajo su protección, estaré a salvo. Quiero hacer todo lo posible para recibirte más a menudo, y así contigo presente en mi alma, no habrá lugar para mi enemigo.
Buenas noches Amado mío, te ofrezco mi más hermosa caricia para hacerte olvidar mis debilidades de hoy. Hasta mañana, me levantaré con confianza y coraje. Trabajaré contigo, porque quiero expiar y que me perdones.
Buenas noches mi dulce Madre del cielo. Quisiera que estuvieras aquí cuando me despierte. Necesito sentirte cerca de mí para ayudarme, para apoyarme. Dame tu mano por favor.
El cumpleaños de mi querido papá, cómo lo extraño! Son ya tres años sin él. Mi dolor es tan profundo como el del primer día de luto. Sin embargo, me consuelo porque espero que esté cerca de ti Amado mío, y que sea feliz.
Mi querido papá, no te olvides de tu hijita que llora, que lucha, que sufre en esta tierra. Espero volver a verte algún día. Feliz cumpleaños, recibe un fuerte abrazo, te amo mucho.”
![]()
lunes 20 de abril de 1953
– Mimi: “Un día más para ti Amado mío. Gracias mi dulce Madre del cielo por estar allí cuando me despierto. Necesito tu presencia para tener un buen día. Te siento tan lejos hoy. Amado mío te necesito, estoy tan sola.”
– Jesús: “En efecto hijita mía, estoy lejos porque no piensas lo suficiente en mí, en nuestro amor. Cómo quieres que nuestra unión sea perfecta si tu mente está distraída por tantas cosas? Te lo repito, preocúpate sólo de una cosa, de no desagradarme y sométete por completo a mi Santa Voluntad. Yo me encargaré de todos tus problemas, tus preocupaciones y tus penas. Confía en mí y no tengas miedo. A cambio, te pido que me digas con frecuencia que me amas, que confías en mí. Si supieras la alegría que me das.”
– Mimi: “Gracias por venir a rescatarme. No sólo te diré que te amo, sino que quiero demostrártelo aceptando todo por amor. También estoy de acuerdo en hacer tu Santa Voluntad en todo lo que me pidas. Ayúdame por favor. Buenas noches y perdóname por mis cobardías de hoy. Dejo un dulce beso en tu frente que te hará olvidar todo.
Hasta mañana, si me das la vida.”
![]()
MARTes 21 de abril de 1953
– Mimi: “Buenos días Amado mío, ayúdame a pasar este día sin ofenderte. Siento que me pides tanto. Es con mucho gusto que deseo trabajar contigo y para hacer un buen trabajo, necesitaré mucha más humildad. Dame valor, la situación se está complicando cada vez más. Acepto todo con amor. Sé que para seguirte, debo llevar mi cruz con alegría y resignación. Dame la fuerza para llevar mi cruz y no arrastrarla como a veces lo hago, me parece tan pesada. Sabes que aunque con frecuencia arrastro mi cruz, no la suelto, porque quiero seguirte para llegar a mi ideal.”
– Jesús: “Mi pobre hijita, comparas tu cruz con la mía? Sólo te pido que lleves esta cruz con amor porque yo te ayudo. Pero piensa un poco en mí, que estaba solo y clavado en la cruz para la salvación de tu alma, todo por amor a ti. Piénsalo bien! Después de esto, puedes negarme lo que te pido?”
– Mimi: “Sí Amado mío, es imposible no aceptar todo por amor. Siempre encuentras las palabras adecuadas para convencerme. Sabes que te amo y que no quiero disgustarte de ninguna manera, pero mi pobre naturaleza humana está siempre ahí. Tuve la oportunidad de ver a mi director espiritual, de confiarle mis luchas y de abrirle un poco la puerta de mi alma, le compartí el dolor que sentía por haberte ofendido al no haber tenido caridad con esta persona, como me arrepiento de todo. Mi director espiritual, me dejó claro que no era correcto actuar de esa manera, que tendría que trabajar duro para corregir este defecto. Con todo el arrepentimiento y la sinceridad posibles, hice mi confesión.
Amado mío comprendo mejor tu amor misericordioso, después de tantas ofensas te inclinas hacia mí para perdonarme una vez más. Mi emoción es demasiado grande, no encuentro las palabras adecuadas para expresarte mi gratitud y amor.”
– Jesús: “Sin embargo hijita mía, es tan fácil. Dime simplemente que me amas. Lo entenderé todo. Dímelo con frecuencia, especialmente cuando sufres. Dime que me amas cuando luchas, cuando eres tentada, en tus miserias, eso te dará valor y coraje.”
– Mimi: “Mi dulce Madre del cielo, podrías por favor ayudarme a recibir a tu dulce Jesús, qué alegría para mí, cuanto lo anhelo.
Mi ángel de la guarda viene a compartir mi felicidad. Y pensar que esta gran alegría de recibirlo se lo debo a mi director espiritual. Qué bueno es conmigo.”
![]()
MiéRcoles 22 de abril de 1953
– Mimi: “Qué hermoso día, gracias por el hermoso sol que calienta mi corazón. Tuve la gran alegría de asistir a la santa eucaristía que celebró mi director espiritual y comulgué. Para mí hoy es un gran día; el 22 de abril de 1921 es el aniversario de mi primera comunión. Qué grande es mi deuda de gratitud. A pesar de mi indignidad, de mi falta de fervor, de mi falta de preparación en algunas ocasiones, desde ese día son tantas las veces has venido a mi pobre alma. Esta mañana cuán pequeña me sentía entre tus brazos. Todavía me parece oír tu dulce voz hablándome con tanto amor pidiéndome esto:
– Jesús: “Quieres convertirte en una pequeña hostia
que sacrificaré cada día conmigo?”
− Mimi: “Qué puedo negarte Amado mío. Sí, sí, desde lo más profundo de mi alma deseo convertirme en tu pequeña hostia de amor que consumirás sin cesar en tu Santa Voluntad todos los días de mi vida. Sabes que soy tuya para siempre.”
![]()
jueves 23 de abril de 1953
FIESTA DE MI SANTO PATRONO
− Mimi: “Buenos días Amado mío, por amor te ofrezco cada una de mis acciones. Por favor, ayúdame a cumplir con mis obligaciones. Sobre todo, concédeme la gracia de no ofenderte. Aumenta en mi alma el deseo de ir al cielo.
Amado mío mantenme siempre entre tus brazos. Conoces mi ideal, por favor ayúdame a lograrlo. Sin ti no soy nada. Te agradezco todas las gracias recibidas especialmente durante estos tres años, no me merecía tanto. En reconocimiento a todas estas bondades, te ofrezco mi pobre y pequeña vida y mi amor. Eso es todo lo que tengo para ofrecerte, por favor acepta esta ofrenda de la más pobre y despreciable de tus criaturas. No puedo ofrecerte nada más, soy tan pobre. Conoces mi gran deseo de complacerte. Al hacer esta ofrenda, me parece que te estoy ofreciendo mucho, porque sabes cuánto me importa mi vida. Haz conmigo lo que quieras, soy tuya y para siempre.
Buenas noches, mantenme cerca de ti.”
− Mimi: “Mi santo patrono, por favor ayúdame a luchar, a vencer los peligros de esta vida. Que pueda seguir tus pasos, santificarme día a día aceptando todo por amor a Dios.”
![]()
vIERNes 24 de abril de 1953
– Mimi: “Cuánto me pides Amado mío. Hoy necesitas almas. Estoy dispuesta a trabajar, pero por favor ayúdame, sin ti no puedo hacer nada. Las mismas dificultades aún existen, que se haga Tu Santa Voluntad. No te pido que me quites esta cruz, sino que me des fuerza para llevarla con resignación.
Mi dulce Madre del cielo, puedes oír mi voz? Lloro y estoy cansada, sufro, mi día no ha terminado.
Mi amor, dime que me amas, eso me da valor. Cuán grande es tu bondad y te lo agradezco. Espero que estés contento conmigo, hice todo lo posible para no negarte nada. Quiero que olvides toda mi cobardía, mis debilidades de cada día.
Quiero amarte como te lo mereces, mi Dios, mi todo. Soy tuya Amado mío! Aumenta mi amor.
Hasta mañana.
Buenas noches mi dulce Madre del cielo, vela mi sueño, gracias Madre del Amor Hermoso.”
![]()
sÁbado 25 de abril de 1953
– Mimi: "Es el gran día, no me dejes Amado mío, te necesito. Dame la fuerza y el valor para cumplir tu Santa Voluntad. Quiero trabajar contigo por la salvación de las almas. Te ofrezco todas las acciones y sufrimientos de este día. Siguiendo el ejemplo de Santa Teresa, puedo decirte que nunca he hecho tantos actos de amor y de fe como hoy; cuatro horas de sufrimiento moral soportado con paciencia y en silencio. Ahora me pides que añada a estos sufrimientos otro sufrimiento físico. Tú sabes que soy tuya, que mi cuerpo te pertenece, así que haz conmigo lo que quieras.
Si quieres que me claven en la cruz, acepto. Sí, acepto todo con amor porque sé que no estoy sola. Tú estás ahí dentro de mí. Estás a mi lado. No olvido nuestro trabajo en equipo, pienso en las almas. Amado mío es aceptando las cruces, las pruebas de cada día, que quiero demostrarte que te amo. Quiero también darte un poco de alegría y de consuelo, te amo tanto, que no quiero que sufras. Quiero enmendar todas mis negligencias, hacerte olvidar quién era, quién soy. Soy tan ingrata a veces, egoísta y cobarde para ponerme a tu servicio; te pido sinceramente que me perdones. Ahora pones tu corona de espinas sobre mi cabeza. Acepto este nuevo sufrimiento en expiación por el orgullo que sentí cuando me felicitaron por mi cabello, por cómo me peinaba, etc. Cuánto tiempo pasé lavándolo y cuidándolo, estaba tan orgullosa de mi cabello, pobre de mí. Ahora quiero reparar y acepto tu corona de espinas.
Amado mío sufro, pero te amo. El dolor de cabeza es cada vez más fuerte. No tomaré ningún remedio para aliviar el dolor porque pienso en ti que llevabas esa corona de espinas por amor a mí sin tomar nada para aliviar ese dolor. Cuántas veces no he puesto yo misma esta corona de espinas sobre tu cabeza! Sí, Amado mío, quiero expiar, quiero seguirte, sufrir contigo, y sin embargo espero todo de ti. Dame la fuerza y el valor que necesito. El dolor es cada vez más intenso. Dios mío, que se haga tu voluntad y no la mía.
Hasta mañana.”
− Mimi: “Buenas noches mi dulce Madre del cielo, madre del dolor, mira a tu hija que sufre, que lucha. Te lo suplico ayúdame por favor, dame tu mano, soy tan débil.”
![]()
domingo 26 de abril de 1953
– Mimi: “Amado mío este día es tuyo. Concédeme la gracia de vivirlo bien y conforme a tu Santa Voluntad. Sin ti no puedo hacer nada, desconfío de mí misma. Para agradarte, guardaré silencio sobre la situación actual. Por favor dame paciencia, no quiero disgustarte de ninguna manera, pero soy débil tú lo sabes! Te pido que quites de mi corazón este espíritu de crítica, ayúdame a corregir este defecto.”
– Jesús: “Hijita mía, hace mucho tiempo que esperaba que me hicieras esta petición. Sí, voy a ayudarte a superar este defecto porque no me gusta. Este desagradable defecto conlleva a muchos otros. La crítica me duele mucho, porque es el punto de partida para ir directamente al orgullo, su progreso es rápido. Fíjate bien, tu empiezas con pequeñas críticas, luego exageras un poco. Después aparecen las pequeñas calumnias, la difamación, luego la rabia, la venganza y entonces el orgullo ha tomado su lugar. Seguidamente, te comparas con la persona que está siendo criticada diciendo: yo no soy así, yo no hago esto, etc. El orgullo nace con todos los defectos que le siguen posteriormente. Recuerda, el orgullo ha hecho que el hombre se pierda, la humildad lo ha salvado. Si todos los hombres entendieran esto, no habría más guerra y conocerían la paz en este mundo.
Mi pobre hijita, piénsalo bien y no dejes que la sombra de una crítica entre en tu corazón. Si quieres complacerme, trabaja para corregir este defecto. Haz esto por mí, que te amo tanto, cuenta conmigo, te ayudaré. Pídele también a tu director espiritual que te ayude.
No lo olvides, debemos trabajar juntos, piensa en nuestro pequeño equipo. Confíate en mi Madre Divina. Ella siempre te está cuidando. Es mi turno de decirte hasta mañana hijita mía.”
– Mimi: “Gracias Amado mío por ayudarme a comprender cuán abominable es este defecto. Ayúdame a luchar contra este espíritu de crítica que al principio parece insignificante pero que más tarde se vuelve peligroso para el alma.
Mi dulce Madre del cielo, mantenme siempre muy sencilla y humilde; cerca de tu corazón de Madre. Buenas noches.”
![]()
lunes 27 de abril de 1953
– Mimi: “Otro día está empezando. Te lo ofrezco con todos sus problemas y sus alegrías. Por amor a ti trataré de ser muy paciente, por favor ayúdame. Sufro mucho físicamente, sin embargo, me siento feliz de tener algo más que ofrecerte. Yo sufro, pero te amo, no puedo negarte nada. Dame la fuerza para aceptar tu voluntad. Necesito expiar y aprovechar esta oportunidad. Quiero demostrarte que te amo, que estoy dispuesta a aceptarlo todo, a sufrirlo todo para no perderte. Tú eres mi único amor, mi sustento, mi guía. Quisiera estar siempre cerca de ti, te extraño. Cuando tendré la dicha de verte cara a cara, de contemplarte para adorarte, para amarte, para expresarte toda mi gratitud por tanta bondad. Me siento tan sola lejos de ti.”
– Jesús: “Mi querida hijita, ese día pronto llegará, mientras esperas esta felicidad, purifica tu mirada, tu mente, tu corazón. Ofréceme más actos de fe, de confianza, pero sobre todo más actos de amor. No me niegues nada, comparte mi sufrimiento, no olvides mi sexta llaga. A veces te sentirás inútil. A tus ojos parecerá muy poco, de hecho, es muy poco comparado con todo lo que yo he ofrecido. Sin embargo, hay algo que debe consolarte. Es con estas pequeñas cosas de cada día aceptadas con amor y resignación a mi Santa Voluntad que glorifico a mi Padre. Mi querida hijita, es importante que te des cuenta de que es hora de reconciliar en espíritu y con amor. Quiero que seas muy humilde, que te digas frecuentemente a ti misma que sin mí no eres nada. Busca siempre el último lugar, desaparece ante los ojos del mundo, olvídate de ti misma, escóndete dentro de mí. Pídele a mi Divina Madre que te ayude a permanecer muy humilde, muy insignificante.
Ella te comprenderá y te guiará, ya que ella misma ha pasado ante los ojos de los hombres como nada. Era considerada la más despreciable de mis criaturas. Fue rechazada por los hombres porque se había convertido en mi Madre Amada, por su humildad, por su completa sumisión a la voluntad de mi Padre. Después de eso, ¿crees que ella permanecerá insensible a tu oración? Ella te entiende y te ama.”
– Mimi: “Oh mi dulce Madre en el cielo, concédeme la gracia de permanecer siempre insignificante y humilde para que Jesús haga de mí su morada permanente.
Hasta mañana Amado mío, te amo, confío en ti, en tu amor por mí.
Buenas noches mi Dulce Madre.”
![]()
mARTes 28 de abril de 1953
– Mimi: “Amado mío, me encantaría hacer lo que me pides, pero ¿cómo puedo escribir en las condiciones en las que me encuentro? Me gustaría hablar contigo durante más tiempo, pero tengo mucho que hacer, limpiar, etc. De todas formas, haré lo posible para no desagradarte.”
– Jesús: “Mi pobre hijita, dices que no tienes tiempo para escribir o leer, sin embargo, encuentras tiempo para escuchar ciertos programas en la radio. ¿No crees que sería mejor que te detuvieras un momento para escuchar mi voz y escribir lo que te pido para que juntos podamos ver el programa de tu vida?
Es mi deseo que escribas nuestros encuentros. Es muy importante que se lo digas a tu director espiritual, porque te lo repito, debes confiar más en él, porque sólo él puede ayudarte, dirigirte, como yo quiero y deseo. No olvides que cuando te ordena hacer algo, soy yo quien te lo pide. Deja la vergüenza, ve a él con toda sencillez, ábrele de par en par la puerta secreta de tu alma. Confíale tus luchas, tus tentaciones, tus penas, tus alegrías, tus deseos, cuéntale todo. Confía en él, porque sólo él está capacitado para guiarte en la misión que deseo confiarte. Entonces no más vergüenza; una vez más, sé humilde y muy sumisa con él, porque él me representa. Ahora, mi pequeña, te daré un ejemplo para que lo entiendas mejor.
¿Crees que María Magdalena estaba temerosa, creyendo que me molestaba cuando estaba en el cenáculo con mis apóstoles? ¡Claro que no! Ella tenía confianza.
Con toda sencillez se acercó a mí con todas sus miserias, sus debilidades, pero sobre todo con su amor y confianza. No se detuvo ante las críticas de los hombres. Sólo estaba yo en su mirada y en su amor. Haz lo mismo, te amaré mucho más. Lo que me duele y me disgusta de ti es esta desconfianza, esta vergüenza que a veces tienes hacia nosotros, tu director espiritual y yo. Te lo ruego, quita de tu corazón este sentimiento que podría convertirse en un orgullo que detesto.
Mi pobre hijita, es tan fácil vivir conmigo constantemente. Todo lo que tienes que hacer es someterte enteramente a mi Santa Voluntad, amarme sinceramente, tomar tu cruz cada día con amor por mí, seguirme. Pídeme sin cesar mi apoyo, sé también muy obediente con tu director, cierra los ojos y déjate guiar. No intentes entenderlo todo. Confía en nosotros. Medita en estas palabras: ¿Ciega y débil, puedes caminar sola?”
– Mimi: "Gracias Amado mío por abrirme los ojos sobre mi conducta. Qué desconfiada debo ser de mí misma, soy una pobre criatura. Tengo mucho trabajo que hacer para corregirme, para poner mi vida en orden. Cuento contigo Amado mío, para que me ayudes, prometo ser también muy obediente contigo y con mi director, pues se que eres tú quien manda en él. Dirigida por mi director, me esforzaré por luchar contra mis defectos que son tan numerosos. Te pido perdón por todo el dolor que te he causado. En el futuro quiero ser muy cuidadosa, porque no quiero causarte ningún dolor.
Hasta mañana.
Perdóname, mi dulce Madre del cielo, ¡cómo debes haber sufrido por mi culpa porque soy tan ingrata!
Amado mío, quiero mostrarte mi buena voluntad, mañana iré a pedirle perdón a mi director por mi comportamiento injusto con él y también por mi falta de confianza. No tengo ninguna razón para comportarme de esta manera. Ha hecho tanto por mi alma, fue él quien me ayudó a levantarme y el que me guía por el camino correcto, es muy bueno y paciente. Pero también es muy firme en sus decisiones. Tengo que doblegarme, porque tú me lo pides. A partir de ahora, seré muy sumisa a todo lo que me pida. Para complacerte, iré lo más pronto posible. Me avergüenzo de mí misma, de mi conducta. Amado mío, dame el coraje que necesito. Buenas noches, te amo, dime que me perdonas.
Hasta mañana.”
![]()
miércoles 29 de abril de 1953
– Mimi: "Hoy, Amado mío, creo que te estoy complaciendo al cuidar a estos pequeños. Qué feliz fui al recibir tantas muestras de afecto y sencillez. Estos niños eran tan sinceros, con qué confianza se entregaron a mi cuidado. Qué hermosos eran y cuánta alegría irradiaban sus ojos, tan puros, cuando les dije que los llevaría a visitar la iglesia, a ver a su pequeño amigo llamado Jesús. Fue al saltar que me mostraron su gratitud y alegría. Sin embargo, la impaciencia está siempre ahí. "Date prisa", me dijo un niño, "El pequeño Jesús se va a cansar de esperarnos tanto tiempo. ¡Qué pequeña me sentía cerca de ellos!
Mi dulce Madre del cielo, te los confío, mantenlos siempre cerca de ti.
Ahora Amado mío necesito tu ayuda para emprender esta nueva lucha. Sí, quiero luchar contra mis defectos, contra todo lo que pueda perjudicar a nuestra unión. Espero con ansias este hermoso día.”
– Jesús: “Mi pobre hijita, mi deseo es aún mayor que el tuyo. Sí, te quiero toda mía, sólo mía para siempre. Sin embargo, todavía hay algo que te impide avanzar más rápido. Confía en tu director espiritual, cuéntale todo, tus preocupaciones morales, tus tentaciones. No dudes en abrirle la puerta de tu alma. Háblale de nuestras conversaciones, de tus deseos. Él te guiará y te ayudará en todas tus luchas.
No tengas miedo, yo estaré con ustedes. Como en el pasado, refúgiate con más confianza entre mis brazos. Sigue tu camino, no te detengas.
Levanta la cabeza, mira al frente, busca la verdad, la esperanza y la paz que sólo están en mí. En tus momentos de debilidad mira esta cruz donde estoy por amor a ti. Ten valor, no me dejes solo. A través de la lucha que acabas de pasar y que duró siete meses, quise en mi bondad purificarte. Pero prepárate para otro combate, porque quiero consumir tu alma para que no quede nada humano en ella. Lo quiero todo. Por el momento sólo te pido una cosa, y es aceptar. Yo haré el resto.”
– Mimi: "Sí Amado mío, acepto todo con amor y completa sumisión a tu Santa Voluntad. Pero no dejo de temblar al pensar en otro combate.”
– Jesús: “Mi pequeña, la pobre naturaleza humana es siempre la misma. El miedo al esfuerzo, al sufrimiento, a la lucha, a los combates. Pero no le temen el esfuerzo por los honores humanos. Lo que me entristece enormemente es ver con qué repugnancia y cobardía son aceptadas las cruces que destino a mis amigos. Mi pobre hijita no seas una de ellas. ¿Por qué temer si estarás en mis brazos?”
– Mimi: “Amado mío, acepto todo con amor y confianza y te pido que me perdones por mi cobardía y mi debilidad.
Buenas noches mi dulce Madre del cielo. Protégeme, sostenme por favor. Enséñame a entender esta palabra sublime que pronuncias por amor a mí.
Sí, ese fiat que te permitió convertirte en la Madre de Dios, para luego ser mi Madre un día. Con este mismo fiat seguiste a tu dulce Jesús hasta la cruz.
¿Tengo razón al decir que es la palabra más sublime de todas? Gracias, gracias mi dulce Madre del cielo por esta gran prueba de amor.
Hasta mañana.”
Diré mi fiat todos los días con María, a quien amo tanto porque es mi madre.
![]()
JUEVES 30 de abril de 1953
– Mimi: “Buenos días Amado mío. Hoy trabajaré contigo. Dame la fuerza y la paciencia para hacer bien y con amor todo lo que me pidas. Con humildad y confianza me acerco al tribunal de la penitencia para quitar de mi alma toda la suciedad, todo lo que te pueda desagradar. Cuanto te amo Señor, que grande es tu misericordia, con que amor te fijas en mí que no soy nada, que soy sólo una pobre pequeña niña. Estoy tan llena de defectos, que grande es mi debilidad. Oh Amado mío, concédeme la gracia de permanecer siempre muy pequeña cerca de ti. Aumenta en mi alma esta pureza, esta simplicidad de niña. Aparta de mi espíritu todo lo que impida mi santificación y por favor mantenme en la más absoluta humildad. Con confianza te pido estas gracias como una niña que insiste en pedirle un favor a su Padre. Oh bondad infinita, espero todo de ti, no soy nada sin ti.
Me gustaría charlar más tiempo contigo, pero las circunstancias me obligan a dejarte. Hoy trabajé con amor. Nunca me he sentido tan pequeña estando en contacto con estos niños. Lo felices que estaban de que yo compartiera sus juegos.
Hasta mañana, mantenme cerca de ti, mi amor, te necesito tanto.
Buenas noches mi dulce Madre del cielo.”